Toledo es una ciudad antigua llena de leyendas misteriosas que capturan el amor, el misterio, y la belleza de la medieval ciudad. La leyenda del Cristo de la Vega es sin duda una de las más conocidas de Toledo. Pero lo que muchas no conocen es que el milagro fue repetido hace pocos años por dos jóvenes amantes de Toledo, Inés de Vargas Lopez y Diego Martínez González.La leyenda empieza como cada cuento de amor joven e inocente. Porque Inés era la hija de dos padres religiosos y muy estrictos, Diego tenía que tomar el autobús desde su casa en Polígono y navegar el laberinto de calles cada noche en oscuridad para quedar con Inés en secreto.

Inés solía esperarle en su vieja balcón encima del callejón. Era aquí donde Diego se le declaró de rodillas.
Pero, Diego era pobre y en vez de asistir La Universidad de Castilla La Mancha como ella y vivir gratis en casa con sus padres hasta que casarse, él, como huérfano, se alistó en tiempo de paz para que asistir a la Universidad después gratis. Pero, la guerra entre los EE.UU. y Afganistán comenzó y el fue desplegado a Afganistán. Él no era nacionalista como muchos de los españoles de su edad, especialmente luchando por una guerra de los EE.UU. que El País describía con mucho escepticismo, pero Diego no tenía otra opción.
Inés se sentía mal por él. Por cierto la familia era la cosa más importante de la vida de esos españoles. Le alegraba de que viviera en un tiempo diferente de la época de Franco también en que las mujeres tienen mas libertad de escoger su propio esposo pueden estudiar en la universidad para ser política por ejemplo. Inés estaba emocionante que Zapatero mandó la mitad de sus ministerios deben ser mujeres, aunque muchos de los machistas no estaban de acuerdo. Su madre por ejemplo solía pasar sus días comprando comida para comer en el mercado y hacienda tareas de casa.


Antes de que Diego se fue, Inés y Diego se encontraron afuera de la muralla una iglesia olvidada y escondida. Estaba al lado del río Tajo contaminado. Ella siempre pensaba que era una lastima que los Toledanos solían usar el río como una playa y ahora era sucio.

Pero, ahora, pensaba ella, Toledo preocupaba más del medio ambiente. Pues, la iglesia era la Basílica de Santa Leocardia y allí, al lado del río tajo, Diego juró a casarse con Inés si pudiera volver de la guerra debajo un árbol llena de pájaros cantando.

Cada día por tres años Inés veía las noticias en la televisión y esperaba hasta el día que Diego volviera. Un dia ella estaba regresando a casa por la comida con su familia y la hora de siesta entre sus clases. Estaba en la Calle Comercios escuchando a toda la gente felices aunque ella estaba muy triste. De repente ella vio un hombre que parecía como Diego caminando por la Plaza Zocodover y comiendo un bocadillo como nunca saliera.

-¡Diego, eres tú! Pero el fingió no conocerla y siguió en camino.
¿Qué sucedía?
Ella estaba tan enojada entonces ella fue en busca del su capitán y le preguntó porque Diego no podía recordarla.


El capitán le dijo que ellos fueron a San Fermín después de ser dispensado y un toro le hizo daño en el encierro. Inés odiaba los toros, especialmente las fiestas de San Fermín donde se mataron seis toros cada día por siete días, solo para divertirse. Pues, los encierros de San Fermín son peligrosos y Diego aun perdió su memoria. Diego tenia suerte de estar viva, porque dos mozos murieron en los encierros este año!
Pero Inés exclamo que eran prometidos a casarse, pero no había ningún testigo.
Una pequeña anciana conocida por toda la ciudad de ser loca apareció diciendo
-Tengo un testigo a quien nunca faltó verdad ni razón.
-¿Quién?
-El mismo Cristo de la Vega que era bajo de la cruz hace muchos años en la misma basílica.
-¿Estáis loca?
Por cierto mucha gente en las calles oyó el espectáculo pero muchos no creían ni milagros ni leyendas. Pues las turistas pensaron que era una atracción turística y ellos se congregaron para ver. La anciana fue insistente entonces todos se fueron de la muralla y caminaron a la Basílica de Santa Leocardia con nuestro Diego Martínez.

La anciana entro la basílica después de Inés y Diego y preguntó a la crucifijo de cristo:
¿Juráis ser cierto que un día
a vuestras divinas plantas
juró a Inés Diego Martínez
por su mujer desposarla?
Y de repente, el Cristo bajó su mano derecha de la cruz y la puso sobre la Biblia y exclamó en voz alta:
-!Sí, juró¡
Todos tuvieron los labios entreabiertos a ver el milagro. Pues, Diego encontró su memoria y allí ellos se casaron y vivían felices.
Actualmente, puede ver la imagen del Cristo de la Vega en la antigua basílica de Santa Leocadia que muestra Jesús bajando de la cruz.

(algunos fotos no son míos incluyendo la primera de la leyenda y la de los toros- son de sitios web; http://images.google.es/imgres?imgurl=http://ceipsanjosedecalasanz.centros.educa.jcyl.es, http://www.diariodelviajero.com/espana/fitur-2009-encierro-virtual. También las dos fotos de la entrada de la basílica de Santa Leocardia son de una amiga. El sonido de San Fermín es de TVE Canal 4 España)
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